Mostrando entradas con la etiqueta Educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Educación. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de noviembre de 2012

Formación Profesional


 http://fp.educaragon.org/arboles/arbol.asp?strseccion=SFP02&arrpadres=&arrides=&arridesvin=&lngArbol=1408&lngArbolvinculado=&guiaeducativa=&titpadre=Informaci%F3n

Aquí os dejo el organigrama de educación, cómo se puede acceder a las formaciones profesionales (grados) y también la página de educaragon donde están los últimos exámenes de acceso a grado

miércoles, 27 de abril de 2011

Los 10 mandamientos para salvar a los niñ@s del hechizo de la Tv

El diario Avvenire ha ofrecido a sus lectores el siguiente decálogo televisivo:
1. No deje les nunca sol@s ante la TV...
La presencia de adultos permite a las niñas y niños hacer las preguntas que les pasen por la mente. Se puede estar en la misma habitación realizando otras tareas: leyendo, planchando, cosiendo, organizando apuntes...
2. Póngase de acuerdo sobre el tiempo que se va a dedicar cada día a la TV.
Poner una "norma de familia" que todos respetan ayuda a la niña y al niño a alcanzar una cierta independencia. Cuando no están habituad@s es difícil que se adapten; por tanto, durante este período es importante ofrecerles actividades que les tengan ocupados.
3. Evite que la televisión esté encendida durante las comidas
Sentarse en familia para comer es un momento de encuentro, de diálogo, de intercambio de las propias actividades. La televisión encendida sofoca ese interés y esa atención por los demás.
4. No les castigue a no ver la TV.
El niño podría pensar y convencerse de que se trata del mejor y más importante pasatiempo y placer al que puede acceder.
5. Desaconseje el uso del mando a distancia.
La costumbre de hacer "zapping" en todo momento impide la posibilidad de escoger un programa, pues el espectador se encuentra en una alternativa continua. Con la búsqueda obsesiva del mejor programa, el niño se habitúa a una visión recortada y no ejercita su capacidad de concentración.
6. Evite que los niños hagan las tareas con la televisión.
Es una de las costumbres más contraproducentes. La TV es una fuente de estímulos audiovisuales y auditivos que exige esfuerzo mental. La televisión no permite un esfuerzo paralelo de aprendizaje.
7. Evite que los niños tengan un televisor en su habitación.
Tener la TV en la habitación es el mejor sistema para que un niño se convierta en un "teledependiente". Sentirá la invitación para encerrarse en su habitación por horas y horas para contemplar la "caja mágica" con historias siempre nuevas. Casi todos los niños que tienen una televisión en su cuarto la dejan encendida hasta poco antes de dormirse; de este modo se arriesgan a asistir a espectáculos para adultos que les pueden asustar o turbar.
8. Renuncie a ver TV en vacaciones.
Es un gran momento para entablar relaciones abiertas con los familiares y con nuevos amigos. Supone una gran oportunidad para descubrir que se puede vivir sin ver TV.
9. Utilice los programas televisivos que ven los niños para estimular actividades que despierten en ellos la participación.
Sólo de este modo la TV podrá convertirse en un instrumento para aprender. Además contribuirá a crear una continuidad entre el mundo de la televisión y la vida real. Si no se desarrolla este aspecto se puede llegar a situaciones crónicas en las que el niño no distingue la realidad de la ficción.
10. Dé buen ejemplo.
Este es el consejo más importante que alguien le puede dar. Los niños comprenderán la importancia de la televisión según el lugar que ocupa en la vida de los adultos. Sólo si los padres han aprendido a domesticar a la TV podrán hacer comprender a sus hijos las ventajas de la "tele-educación".

La educación en valores y el deporte infantil

Autor: Liliana Elsa Gabirn
Con preocupación se observa el desarrollo del deporte infantil a través de la programación de campeonatos con caracterí­sticas organizativas, estructurales, competitivas y de premiación similares a los eventos profesionales. Se exigen normas y se transmiten valores propios del mundo adulto, soslayando el punto de vista lúdico-educativo de la actividad en la infancia.
Cruz i Feliú afirma que la situación del deporte infantil merece una reflexión crítica, pues ciertos valores educativos de dicha práctica han entrado en crisis en algunas competiciones, debido a la emulación con el deporte profesional. Horowitz en “Mediación Educativa” desarrolla el concepto de solidaridad, como la implicación a priorizar las necesidades de otro en algún momento, buscando satisfacerlas, aún cuando en ese momento no satisfaga las propias.
Asimismo, agrega que no debiera ser entendida como “lo que se debe hacer” sino a un sentido de pertenencia y compromiso con un grupo, que transmitidos tempranamente en los niños, representan valores educativos en todas las áreas de su vida cotidiana.
La misma autora, en su artículo sobre “Amonestaciones / Autoritarismo versus Responsabilidad / Mediación Educativa” expresa que la comunidad educativa se asemeja a una familia ya que sus miembros mantienen una relación de continuidad que no dura sólo unas semanas o meses sino que tienen una larga historia basada en compartir experiencias presentes, pasadas y probablemente futuras
La actividad deportiva promueve, a través de los años, la constitución de los principios de una “familia sustituta”, con roles bien definidos, responsabilidades y derechos compartidos, normas preestablecidas, experiencias vivenciales, en las cuales el concepto de “entre todos lo lograremos” adquiere un valor paradigmático y que significativamente se reconoce a través de los cánticos, los distintivos, la camiseta y su número, entre otros.
Horowitz establece que el aspecto más beneficiado es el “clima relacional emocional” con la transformación de toda la escuela en un entorno seguro, con espacio para los aciertos y las equivocaciones.
En el artículo “Cómo pensar y aplicar una educación en valores” Sánchez Torrado, enfatiza la función ética de los centros de enseñanza, señalando que la actual ”era del vació” debe ser combatida con propuestas morales, para la configuración de una ciudadanía marcada por el compromiso social y cuyos temas son la educación para la tolerancia, para la paz, para la interculturalidad, para la democracia, para la solidaridad, para el voluntariado y para el uso del tiempo libre
Un recorrido por los valores que promueve la actividad deportiva saludable, especialmente dirigida a los niños, nos permitiría transpolar los diversos parámetros educativos a los deportivos.
Johnson & Johnson consideran que en cualquier actividad los seres humanos pueden organizar sus esfuerzos de tres maneras: competitiva, individualista o cooperativa y manifiestan que continuamente realizamos una elección respecto del equilibrio entre estas tres formas de relación.
El uso adecuado de estos modelos en el deporte conduce a una acción eficiente, efectiva y eficaz, capaz de obtener el logro deseado.
Resulta significativo reconocer la ocasión adecuada para producir la conducta de acuerdo a cada modelo y objetivo, pues un error en la elección produciría a partir de situaciones agonísticas (competitividad) conductas agresivas (individuales) o violentas (sociales) por la ineficiencia en el manejo de estos tres tipos de aprendizajes.
La actividad deportiva es saludable a partir de las tres caracterizaciones; quien se enferma es el “hombre en situación deportiva” que la desarrolla transformándose en un “paciente en situación deportiva” (Grabin, L., 1995) López E., en su artículo “La evaluación en Educación en Valores” sostiene que “cuando existen valores y actitudes y son consensuadas y promovidas conjuntamente con el profesorado, la educación en valores alcanza su pleno sentido. Los valores, actitudes y normas son primariamente vividos en el establecimiento educacional, en el clima organizacional, y luego, enseñados” Horowitz plantea en su artículo “Educando sin prejuicios” la necesidad de ayudar a los niños a construir una comprensión sin estereotipos ni prejuicios, acerca de las similitudes y diferencias de las personas e incorporar todos los aspectos de diversidad, desde género, raza, nivel económico y antecedentes étnicos, hasta características físicas intelectuales y emocionales, lo que a veces se denomina educación multicultural.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1989, promovió la “Declaración de los Derechos del Niño”, estableciendo que representan un conjunto de normas acordadas que deben respetar todos los países que la firmaron y ratificaron.
Dos de estos derechos universales del niño son, a saber:
· Derecho a recibir educación
· Derecho a jugar, descansar y hacer deportes
Ambos, se encuentran de alguna manera también expresados en la publicación que realizó The National Association for Sport and Physical Education´s Youth Sports Tast Force, en 1996, con los siguientes artículos, aplicados a la actividad deportiva infantil, a fin de preservar los valores en salud y educativos, a saber:
· A participar en las competiciones deportivas
· A participar en un nivel adecuado con la habilidad
· A tener un liderazgo adulto calificado
· A jugar como un niño y no como un adulto
· A compartir el liderazgo y toma de decisiones
· A participar en un entorno seguro y saludable
· A una preparación adecuada para la competición
· A una igualdad de oportunidades para tratar de conseguir el éxito
· A ser tratado con dignidad
· A divertirse en su participación deportiva
En síntesis, la actividad deportiva representa un estilo de escuela de vida capaz de promover valores en los niños, entre ellos, el respeto por los otros y las reglas del juego, entendido como el fair play que conllevan, naturalmente, al aprendizaje frente a la diversidad.
El equilibrio de las emociones, la autodeterminación, el valor del esfuerzo y del estímulo conjunto, el entusiasmo por las gratificaciones y la aceptación ante las frustraciones, en muchas ocasiones, evitan ante un conflicto su propia escalada.
Los niños tienen derechos universales delineados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y también tienen derechos los jóvenes que practican deportes, sólo se requiere respetarlos por el mundo adulto y, para ello, se infiere que el único camino posible es la educación, entre ella la educación en valores.
El mercantilismo deportivo infantil, tiende a extender sus raíces hacia deportistas cada vez más jóvenes, basados en la selección de talentos, como una futura fuente de recursos económicos, en detrimento de su calidad de vida La falta de educación en valores, en la práctica del deporte infantil es responsabilidad de algunos hombres, que fuera del ámbito deportivo, tampoco sabrían cómo vivir en armonía, en democracia y con el beneficio de la paz.

Cuentos cortos para educación primaria

PARA VIAJAR
(Daniel Brofman‐Aguilar)
(FUENTE: Del espectáculo teatral “Caramelos” y del CD “Ensúciate las rodillas”‐Elvira Romei)
Para viajar
tengo listo mi equipaje
y también un lindo traje
para usar en alta mar.

Para viajar
llevo puesta mi gorrita
y un caja de masitas
porque quiero convidar.

Buen viaje, buen viaje, buen viaje…
te deseamos mucha suerte
que conozcas a la gente
que vive en otro lugar.

Buen viaje, buen viaje, buen viaje…
que disfrutes de los paisajes
con hermosas aventuras
para poderlas contar.

Para viajar
mis juguetes van conmigo
para hacer nuevos amigos
y poderlos disfrutar

Para viajar
guardaré muy escondida
esta alegre despedida
aunque vaya a regresar.

Edad: Para 6‐7años.
Objetivo: Acercar a los niños a las costumbres y hábitos de otros lugares.
Materiales: Papel continuo.
Tiempo: Una hora.
Antes de leer el poema, el profesor divide a la clase en dos equipos (equipo 1 y equipo 2). Después de leer el poema se aclarara el significado de las palabras que no entiendan los alumnos.
Desarrollo de la actividad en el aula: El profesor realiza el siguiente comentario:
“Vamos a realizar un viaje, imaginad que viajás a un paí diferente, con comida diferente, juegos diferentes…, ¿a qué país os gustarí ir?”.

Los alumnos podrán elegir un lugar que exista o un país imaginario. Cada equipo decidirá el lugar que visitará; se puede hacer por medio de una votación. El profesor proporcionará información sobre los sitios elegidos. Si se tratase de un lugar inventado, alumnos junto profesor construirán ese lugar imaginario. Finalmente, en papel continuo cada grupo dibujará diferentes aspectos de su viaje imaginario.

Citas y textos sobre educación de diversos autores

"No deja de ser un milagro que los modernos métodos de enseñanza no hayan sofocado aun del todo el bendito afán por investigar; puesto que esta pequeña y delicada planta, a más de estimulo, necesita fundamentalmente libertad; sin ella, su perdición es inevitable" (Albert Einstein)

"Cuando un facilitador crea, aunque sea en menor escala, un clima de autenticidad, apreciación y empatía en la clase; cuando confía en las tendencias constructivas del individuo y del grupo, entonces descubre que ha iniciado una revolución educacional. El resultado es un aprendizaje cualitativamente diferente, con un ritmo distinto, con un mayor grado de penetración. Sus vivencias negativas, positivas o confusas pasan a formar parte de la experiencia del aula. El aprendizaje se vuelve vital. Cada estudiante, a veces con placer y otras con renuencia, se convierte, a su modo, en un ser que aprende y cambia constantemente" (Carl Rogers)

"Sólo puede enseñar quien puede aprender" (Enrique Pichon-Riviére)

"Nadie educa a nadie; nadie se educa solo; los hombres se educan entre si, mediatizados por el mundo" (Paulo Freire)

"Existe el peligro constante de que el material de la instrucción sistemática sea meramente el tema de estudio de las escuelas, aislado de los temas de las experiencias de la vida" (John Dewey)

"Es en la confrontación de las semejanzas y las diferencias donde los sujetos logran las producciones de mayor aprendizaje" (Graciela Dragonetti)

"Creo que cada docente está primariamente educándose a si mismo, y que si esta actividad es interesante resultará contagiosa para aquellos que lo rodean" (R.Murray Schafer)

Qué puede aportar el modelo de escuela rural a la educación y a la sociedad

Autor: Miguel Calvo Soto

"Del botellón y de lo que se hace con la botella, tienen la culpa la escuela", simplifican algunos. Se achaca a la educación la mayoría de los males sociales. Por extensión, se culpa a la escuela, a la enseñanza reglada, de esa mala educación que origina tantas desgracias.. Muchas personas, tengan el cargo que tengan, de cualquier profesión, independientemente de su formación y su experiencia, hablan y sentencian de educación, sólo hay que ver la televisión, escuchar, la radio, leer la prensa, entrar en cualquier establecimiento o estar atentos a cualquier conversación en la calle. ¡Cuántos tertulianos y articulistas, muchos de renombrado prestigio, critican y ponderan la educación actual, cuando su única experiencia escolar la vivieron de alumnos y basan su conocimiento actual en unas pocas lecturas y opiniones poco contrastada! Sin embargo, conozco pocas declaraciones de individuos o instituciones que asuman responsabilidades educativas, incluso aquellas que oficialmente las tienen: familias, centros educativos, administraciones educativas y políticas, echan balones fuera, desviando responsabilidades hacia las otras instituciones: la escuela a la familia, la familia a los maestros,…
¿Ha cambiado la educación?. Efectivamente, mucho. Cómo tratan las familias a sus hijas e hijos, cómo contempla la sociedad a sus habitantes más pequeños, cómo utiliza a los menores el mundo empresarial y publicitario, cómo lo hacen los medios de comunicación,… y ¿los centros educativos?.
También han cambiado. Lo que ha cambiado de los centros educativos, fundamentalmente, está en la cantidad, el tamaño y la variedad. Los centros tienen a la juventud más tiempo: entran más jóvenes y se van más mayores. A todo el alumnado, al menos en los centros públicos (recordemos que hasta hace bien poco sólo unos pocos podían llegar a los institutos y el resto tenía una educación asistencial). Además, el fenómeno de la inmigración ha aumentado la diversidad del alumnado. El resto de la realidad escolar ha cambiado muy poco, con el agravante de que el entorno sí ha cambiado mucho y rápidamente. La escuela no se ha adaptado a esos cambios, tanto los internos como los externos, y ha generado un mundo paralelo que se rige por normas distintas del resto de su ámbito, bastante hostil, por cierto, con la institución educativa y que no da soluciones a los problemas que tiene planteados. Conviene caer en cuenta, que la escuela contaba con un importante apoyo social, con normas, valores y procedimientos compartidos con el resto de la sociedad, cosa que no ocurre hoy.
Culpar sólo a la escuela, a las nuevas leyes, a la aplicación de las reforma educativas, de la situación, resulta cuando menos exagerado. Reducir el problema al tuteo en las aulas parece irresponsable. (No hay personas que haya respetado más en la vida que a mis padres y siempre los tuteé). Responsabilidades educativas tiene toda la sociedad, las familias, los centros educativos, las administraciones educativas y políticas, los medios de comunicación (en demasiadas ocasiones no se limitan a contar las noticias, deciden qué se convierte en noticia, incluso, a veces, generan directamente la noticia), las distintas asociaciones,…cualquier adulto tiene responsabilidades educativas, porque queriéndolo o no, funcionamos de modelo frente a los jóvenes, ya que aprenden por imitación. Hasta que no rememos en la misma dirección resultará muy difícil llegar a puerto, mucho más si tenemos la barca en medio del desierto.
¿Qué resulta imposible? Demasiada gente, muchas instituciones, múltiples intereses,… empresa enorme. Recordemos que lo grande puede hacerse pequeño. Sabemos que existen experiencias donde familias, profes, ayuntamiento, asociaciones, voluntarios, administraciones,… consiguen buenos resultados y van camino hacia un horizonte más diáfano y clarificador, proyectos educativos de reconocido prestigio y que están teniendo éxito. Que están en pequeñas localidades, que son experiencias reducidas, que con poca gente, … ¿No estará allí la solución? A lo mejor hace falta encargar la educación a pequeñas estructuras educativas, de dimensiones humanas, abarcables, con responsabilidad compartida en todo el entorno y conectadas con el mundo del que se siente parte.
Menos palabras grandilocuente, menos medidas espectaculares, menos recursos fastuosos, menos repartir culpas y más arrimar el hombro, desde la humildad y grandeza del trabajo artesanal.

Información extraida de http://www.educacionenvalores.org/spip.php?article2469

Educación, valores y crisis

Por Luz Martínez Ten

Esta claro que la escuela no ha salido indemne de la conmoción que hemos vivido el conjunto de la sociedad. Por una parte, los recortes presupuestarios que se están produciendo en educación tanto a nivel de plantillas, privatización o la reducción de los salarios de las trabajadoras y los trabajadores de la enseñanza, son algunos ejemplos de la repercusión de las medidas de recortes sociales. Por otra, el alumnado expresa los temores y dudas ante una situación que vive de forma directa en su entorno más próximo, ya sea porque en su familia hay situaciones de desempleo, porque existen dificultades para hacer frente a la hipoteca y las necesidades básicas, o por la información que reciben a través de los medios de comunicación. En distinto grado, desde los primeros cursos hasta bachillerato, alumnas y alumnos perciben de forma personal, tanto las dificultades, como la inseguridad que se ha generado en el entorno de las familias y expresa de diferentes formas su inquietud ante la situación actual y el futuro.
Comprender las causas de la compleja realidad económica requiere de un alto grado de abstracción. Aún así Joan Pagés y Neus González, explican que las consecuencias sociales de la actual crisis económica son una razón más que suficiente para justificar su enseñanza en la escuela obligatoria. Contenidos como el modelo económico del sistema capitalista, la globalización, la desregulación de los mercados, la política europea, la repercusión en los países en vías de desarrollo, el paro y la precariedad laboral, son algunos de los temas que se proponen abordar, con distintos niveles de profundidad, desde el análisis situaciones de cotidianas y concretas para, gradualmente, pasar a análisis más complejos y globales.
La educación no puede vivir de espaldas a la realidad, por lo que abordar un tema tan importante, resulta no solo coherente, sino imprescindible. Como imprescindible es que los alumnos y alumnas comprendan que las razones por la que se ha provocado la crisis, responden a un modelo neoliberal que de no ser transformado nos abocará a situaciones cada vez más dramáticas tanto a nivel local como global, tal y como hemos manifestado desde las organizaciones sindicales y los movimientos sociales. La pregunta que nos hacemos es si es suficiente conocer las causas y sus consecuencias. Desde la perspectiva de la educación en valores, el conocimiento es un primer paso para el desarrollo de una conciencia crítica, al que deben seguir la formación en actitudes responsables y solidarias con el tiempo y la sociedad en el que les ha tocado vivir.
Solo desde la toma de conciencia, comprendiendo el estado de un mundo cada vez mas globalizado, podemos adquirir actitudes que nos llevarán a actuar de forma coherente con nuestros valores. El problema surge cuando relacionamos el origen de la crisis, en los mercados financieros con nuestra propia realidad. Podemos explicar por diversos medios didácticos como las decisiones que se toman a nivel supranacional tienen consecuencias en el empleo de sus padres y madres, en la carestía de los bienes básicos o en incluso en las actividades de la propia escuela. Existen numerosas experiencias para enseñar cómo las acciones que realizamos en el mundo desarrollado, tienen consecuencias inmediatas en los países llamados en vías de desarrollo, o cómo de seguir a este ritmo de crecimiento, terminaremos con la sostenibilidad del planeta. La educación en valores, la educación para el desarrollo y la educación para la ciudadanía, tienen ya una larga trayectoria que resulta fundamental en la formación integral y social del alumnado.
En el momento actual, en el que la toma de decisiones parece tan lejos de nuestra capacidad de influencia, todo este baraje teórico y práctico de la educación en valores, resulta imprescindible para dar un paso más en el cambio de modelo que debemos propulsar para lograr que cada ciudadano y ciudadana que hoy se sienta en las aulas, mañana, sienta y actúe como tal, en un mundo global.
El camino no es fácil. El cuestionamiento de los derechos fundamentales de las trabajadoras y los trabajadores, las decisiones de recorte en los derechos sociales, el discurso del desarrollo sin freno y la competitividad, para sostener la confianza de los mercados, ha minado a su vez la credibilidad de las organizaciones y las instituciones que sustentan la vida democrática, como los sindicatos, que hemos sufrido la persecución de una campaña de descrédito permanente avalada por los intereses de una derecha que hablaba en nombre de la ciencia económica.
Así, lo que parece urgente recuperar es la confianza en nuestra capacidad para incidir en la realidad y transformar el contexto en que vivimos, tanto de forma individual como colectiva. Por que si no educamos en la creencia de que otro mundo es posible, estaremos abocados a no encontrar la salida. ¿Cómo hacerlo? En primer lugar recordando que cada persona formamos parte de un sistema, y por lo tanto, tenemos una inmensa capacidad de dirigir el barco en una u otra dirección. En segundo lugar comprendiendo las causas de la crisis y sus consecuencias en nuestro entorno más próximo, pero también en el conjunto del planeta, en todos los niveles, desde el educativo, sanitario.. hasta el medioambiental. Y, una vez que hemos situado el problema, parece imprescindible redefinir el modelo al que aspiramos. Esto es lo difícil y lo imprescindible, me comentaba Marta Scarpato hace unos días, mientras reflexionaba sobre las posibles alternativas a las propuestas de desarrollo sin freno e insolidario que nos abocara a la desaparición de los recursos y aumentar la brecha de la injusticia entre personas y países. Reconstruir el discurso es buscar alternativas, como las que se están proponiendo desde muy diferentes espacios de participación social, política y sindical.
Cuando el relato abre las puertas de lo posible, es más sencillo creer en nuestras acciones. Las maestras y los maestros tenemos que retomar el camino de la educación en valores para devolver la confianza a las alumnas y alumnos que hoy se asoman al futuro con desconcierto. Hoy, más que nunca, tenemos que enseñarles a tener una actitud crítica que les lleve a comprender el porqué hemos llegado hasta aquí. Retomar el valor de las instituciones, sindicatos, partidos y organizaciones, sobre los que se sustenta la participación de la ciudadanía. Mostrarles que pueden existir otras formas de habitar el mundo acorde con los valores de cooperación, igualdad, solidaridad y sostenibilidad. Y practicar la participación democrática en el centro, donde cada uno y cada una, es reconocida en su singularidad y su diversidad.
La confianza es la base sobre la que se sustenta la relación educativa. Creer que otro mundo es posible es el único camino para construirlo. Por eso es necesario comprender la crisis económica, pero no detenernos tan solo en el análisis, sino educar en actitudes y valores que cimienten la participación tanto individual como colectiva de los ciudadanos y ciudadanas del mañana.
Como afirmaba Kofi Anan, cuando los jóvenes y las jóvenes le preguntaban qué deberían hacer para convertirse en buenos ciudadanos globales, contestaba que es necesario empezar por su comunidad, su escuela, que hagan bien lo que puedan y partan de ahí. Si alguien ve que algo está mal, que organice a sus amigos y haga algo al respecto2.
Es hora de confiar en que otro mundo es posible solo si creemos en la participación y en la posibilidad de cambio. Educación y valores transitan de la mano en tiempos de crisis.